Hace poco estuve empapándome de forma intensiva de la música de grandes compositores españoles. Entre ellos no podía faltar Albéniz, y cómo no, su nombrada suite Iberia.

Albéniz fue desde su más tierna infancia un virtuoso del piano. Estudió en Madrid y viajó por todo el mundo dando conciertos. Sin embargo, un factor decisivo fue conocer al compositor Felip Pedrell, ya fue quien le orientó hacia la música popular española. En ese momento Albéniz empezó a componer las obras por las que hoy en día le reconocemos como la gran figura que es. Su estilo se fue refinando durante los años sucesivos con un carácter nacionalista y universal al mismo tiempo, culminando con la suite Iberia, que serviría de ejemplo para otros grandes compositores españoles como Granados o Falla.

La suite Iberia es una obra que no solo fue alabada en España, si no también por compositores de todo el mundo. Vieron en ella la mayor expresión de la música española. Siendo una obra endiabladamente difícil, muchos pianistas se han atrevido a grabar su propia versión, algunos con mas éxito que otros.

Por hoy, quiero hablar de una de las piezas que configuran la suite ibera. Como dije estas vacaciones estuve escuchando mucha música española, y de las geniales piezas de iberia me gustó muchísimo Fête-dieu à Seville (fiesta del corpus en Sevilla) Libro 1 pieza III.

Veréis, mi inmersión en la música española fue porque me presenté a un concurso en el que había que componer una pieza de corte nacionalista para piano. Mi primera idea fue tomar una melodía popular e ir transformándola. Entre las pocas que se me vinieron a la cabeza se me ocurrió que a lo mejor podría utilizar la de La tarara, pero al final no me atreví con ello y mi obra fue por otros caminos. En una de mis inmersiones me puse a escuchar la Iberia et voilà allí estaba, la tarara en todo su esplendor. Albéniz había tomado la melodía mucho tiempo atrás y la había tratado de una manera magistral. Todas las veces que aparece es perfectamente reconocible pero siempre aparece de una manera diferente. La obra es muy rica tanto armónica como contrapuntísticamente. La melodía de la tarara se presenta como una marcha, aunque siempre está presente un elaborado contrapunto, y se disuelve rápidamente en una sección más lírica. Mas tarde retoma el tema de la tarara. Solamente con escucharla ya se puede suponer que es una obra técnicamente muy complicada para los pianistas por la densidad del piano no solo a nivel armónico, si no el número de voces que se presentan a menudo durante la pieza. Cuando encuentre algo mas de tiempo, estaré encantada de analizarla a fondo, porque promete guardar muchos secretos que espero revelar (al menos algunos).

Os dejo como siempre enlaces de interés, y cómo no la posibilidad de escuchar la pieza (aunque recomiendo escuchar la Iberia completa)

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